Concluyo el Congreso Internacional sobre Experiencias en la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (CIESPCI). Foto Centro INAH Sonora.

 

 

 

*** Los participantes en el encuentro académico expusieron un pronunciamiento sobre los derechos culturales y la protección del patrimonio biocultural de los pueblos originarios
 

*** Erasmo Leyva Yucupicio, kobanaro tradicional yoreme de San Antonio, Huatabampo, dio las palabras de agradecimiento a nombre de las comunidades indígenas

 

El Congreso Internacional sobre Experiencias en la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (CIESPCI) cerró las actividades de su IV edición con un pronunciamiento de sus participantes a favor de los derechos culturales, el derecho a la identidad y la conservación y protección del patrimonio biocultural de los pueblos originarios, en el teatro Emiliana de Zubeldía de la Universidad de Sonora, en Hermosillo.

Luego de considerar lo expuesto durante los días en que se desarrolló este foro, del 7 al 11 de noviembre, en el cual se reunieron alrededor de 370 participantes de 11 países, entre académicos, miembros de comunidades, gestores y promotores culturales, y de observar la intensa y constante lucha de los pueblos indígenas, afrodescendientes y barrios urbanos de todo el país para defender sus territorios, libertad de expresión y de pensamiento, así como su cultura e identidad, en el teatro Emiliana de Zubeldía, de la Universidad de Sonora, se leyó un pronunciamiento que plantea cinco premisas fundamentales para la verdadera salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI).

El documento advierte que el patrimonio cultural inmaterial, visto como un proceso y no como objeto, requiere reconocer el estrecho vínculo entre territorio y cultura. En consecuencia, las acciones de salvaguardia exigen el estricto cumplimiento de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de los tratados y convenios internacionales sobre derechos humanos, firmados por el Estado mexicano.

Asimismo, considera imperiosa la necesidad de conformar un marco jurídico que garantice plenamente el ejercicio de los derechos culturales en general, y los derechos colectivos en particular, ya que el existente presenta omisiones al respecto, y que evite el usufructo de empresas sobre los bienes colectivos.

Añade que las acciones de salvaguardia deben ser acordes con el derecho a la identidad que los pueblos y comunidades defienden ante la destrucción de sus territorios por actividades que atentan contra el equilibrio de los ecosistemas, el patrimonio biocultural y la integridad comunitaria de quienes los habitan.

La quinta premisa enfatiza que las instituciones de gobierno responsables de las políticas culturales deben acompañar y facilitar la labor de quienes de manera milenaria han preservado el patrimonio cultural y biocultural de este país: los pueblos originarios y afrodescendientes.

El CIESPCI es organizado desde 2014 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a través de la ENAH y el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, con la finalidad de enriquecer los marcos académicos, metodológicos y de gestión, así como contribuir a la construcción de políticas públicas que procuren integralmente la preservación del PC. Esta IV edición fue convocada conjuntamente con la Coordinación Nacional de Antropología del INAH, el Centro INAH Sonora, la Universidad de Sonora, el Instituto Sonorense de Cultura y la Dirección General de Culturas Populares.

El IV Congreso contó con la participación activa de numeras comunidades indígenas del noroeste que encontraron en el foro espacio para expresar sus inquietudes y preocupaciones, al lado de antropólogos, sociólogos, historiadores, estudiantes de estas disciplinas, difusores de la cultura y gestores culturales. Las palabras de agradecimiento y despedida las ofreció Erasmo Leyva Yucupicio, kobanaro (jefe) tradicional de la comunidad yoreme de San Antonio, Huatabampo, quien a nombre de los pueblos originarios del noroeste reconoció la labor del INAH Sonora en el resguardo de la cultura.

Erasmo Leyva Yucupicio es indígena mayo con una amplia sabiduría de su pueblo, adquirida a lo largo de sus 65 años de edad. Es el quinto hijo de una familia de 11 hermanos. Vive del negocio del nixtamal pero su principal ocupación ha sido ser guía espiritual de su comunidad. Desde los 14 años comenzó a involucrarse en las actividades de fiesteros de la Santísima Trinidad; en la loma de Etchoropo recibió todos los conocimientos de las costumbres y rituales que les compartía el kubajolero y el maestro rezandero.

Recientemente fungió como regidor étnico elegido, basado en los usos y costumbres de la tribu mayo en Huatabampo. Actualmente actúa con la gestión orientada a la realización de diversos proyectos culturales que requieren las siete tribus indígenas del estado. La comunidad de San Antonio Huatabampo y la congregación de fiesteros le han confiado en su domicilio la cruz mayor de la fiesta de cuaresma, concediéndole de esta forma el reconocimiento del pueblo por la buena labor que desempeña.

Vestido todo de blanco, con un paliacate rojo amarrado al cuello y esa voz cantadita y suave de los sonorenses, don Erasmo dice sin vacilar que las raíces tienen mucho que ver con los sentimientos, por eso es que “la cultura se mama”. Está convencido de que el verdadero amor es aquel que se manifiesta y la cultura debe nacer del amor para poderla expresar sin vergüenza, con orgullo.

Sin embargo, dice, a las nuevas generaciones se les está saliendo el sentimiento. En gran parte se debe a la migración pero también a la educación escolar que muchas veces les exige olvidarse de algunos valores de nuestra cultura para estar mejor preparados. La academia, con excepciones, y las nuevas culturas están llenando a las nuevas generaciones de anhelos materiales.

Una de las reflexiones más profundas en el marco del IV CIESPCI se dirigió a la pérdida de las lenguas indígenas del noroeste del país, que de acuerdo con lingüistas como José Luis Moctezuma, investigador del INAH, se encuentran en gran riesgo.

Diversos estudiosos y promotores culturales coincidieron en señalar que las nuevas generaciones ya no las hablan, e incluso en las escuelas se ha observado que los jóvenes indígenas sienten vergüenza de sus raíces y las esconden. Erasmo Leyva dijo que los jóvenes necesitan enamorarse de sus orígenes y desprenderse de los prejuicios.

En el camino de la salvaguardia del patrimonio cultural intangible, el CIESPCI reflexionó sobre diversos temas desde diferentes aristas: las lenguas, el patrimonio biocultural, las leyes vigentes y la necesidad de modificarlas y ampliarlas pues cuando se hicieron ni siquiera existía el concepto de patrimonio inmaterial; las declaratorias de la UNESCO y las consecuencias a nivel mundial, favorables y desafortunadas, de ingresar a la Lista Representativa; la pérdida de músicos de pascola y la urgencia de revitalizar esta expresión; la frontera norte y las migraciones. También se abordaron ejemplos de expresiones vivas como el ritual del pascola y el venado.

Señoras comcáac (seris), de largas y espléndidas cabelleras negras, llegaron a la cita con el rostro pintado de fiesta para hablar de plantas medicinales y compartir sus canciones y sus muñecas de tela, espejo de ellas. Dos pimas de Chihuahua, vestidas con sus tradicionales faldas floreadas y plisadas, danzaron incansables, apisonando la tierra con sus pies para que así no se venga abajo el mundo que hay sobre ésta. En el ritual estuvieron acompañadas por el cantador y los músicos (violín y guitarra), todos de edad avanzada. Quizá se conviertan en los últimos músicos pimas de la región del noroeste.

Mujeres o´odham danzaron en círculo con sus míticos laberintos en el vestido y músicos de rock comcáac, que fusionan el ritmo del metal con antiguos sonidos tradicionales, ofrecieron una muestra de la reinvención cultural. Los indígenas llegaron del ardiente desierto, la lejana sierra y el mar para mostrar que el México profundo también existe más arriba del centro del país y que el término Mesoamérica, como lo concibió Paul Kirchoft, es insostenible, según advierte el estudioso del Colegio de la Frontera Norte, José Manuel Valenzuela Arce, quien ofreció una conferencia magistral sobre cultura inmaterial y los procesos migratorios en la frontera México-Estados Unidos.

El IV Congreso Internacional sobre Experiencias en la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial celebró la diversidad cultural de los pueblos del mundo.

 

 

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