Rebeca Monroy Nasr

La historiadora Rebeca Monroy Nasr recibirá el Premio a la Trayectoria Cuartoscuro 2017. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

 

 

*** La investigadora del INAH opina que el reto de los historiadores y los profesionales de la cámara está en que las historias parezcan veraces o por lo menos verosímiles

 

*** Recibirá el galardón este viernes 14 de julio en la Fototeca de Zacatecas, Pedro Valtierra, en la apertura de la muestra del Concurso Nacional de Fotografía Cuartoscuro

 

Por sus aportes a la enseñanza, investigación y difusión de la fotografía, la historiadora Rebeca Monroy Nasr, recibirá el Premio a la Trayectoria Cuartoscuro 2017. El galardón, consistente en una cámara de plata, será entregado a la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) este viernes 14 de julio en la Fototeca de Zacatecas “Pedro Valtierra”, en la apertura de la muestra del Concurso Nacional de Fotografía Cuartoscuro que lleva por tema “El tiempo”.

 

La doctora en Historia del Arte se suma a la serie de personalidades dedicadas a la fotografía, y en particular al fotoperiodismo, que han recibido este premio desde su instauración en 2009: Carlos Jurado, Julio Mayo, Víctor Monroy, Rubén Pax, Enrique Metinides, José Hernández Claire, Christa Crowrie y Manuel Becerra Acosta (in memoriam), periodista fundador del diario Unomásuno, en cuyas páginas dejó una profunda huella por dar autonomía a la imagen para mostrar la realidad social.

 

Dedicada desde hace un par de décadas a la teorización de la historia de la fotografía en México, Rebeca Monroy comenta que uno de los mayores retos para los historiadores y los profesionales de la cámara está en que las historias parezcan veraces o por lo menos verosímiles.

 

“En la labor que realizan ambos profesionales, parece estar presente el deseo intrínseco de transformar, abundar, transmitir, expresar y poner en entredicho la existencia y la versión oficial del ‘otro’. Historiador y fotodocumentalista a su modo, en su tiempo, en el espacio particular que les corresponde, en sus ámbitos; pero un sustento común que los mueve en estos tiempos de multidisciplinas conscientes o inconscientes, es proponer ‘su verdad’ con la esperanza de que abra espacios de conocimiento a alguien más”.

 

Tanto el historiador como el fotógrafo —expresa— “lanzan sus discursos esperando una respuesta, una comprensión mínima, un intento de lectura de otros, y trabajan para aclarar o problematizar el mundo a su alrededor”.

 

En su opinión, el premio que le concede el Consejo Editorial de la Revista Cuartoscuro no representa un reconocimiento en lo individual, sino a una labor colectiva desarrollada por distintos profesionales que han apostado por la imagen, vista como documento.

 

“Por años oí decir que me dedicaba a ver ‘monitos’. Cuando inició mi interés en estos temas, y pese a que era el momento de los coloquios latinoamericanos de fotografía y las primeras bienales de fotografía, fines de los 70 e inicios de los 80, me percaté que no existía metodología alguna para el análisis de la fotografía, entonces empecé una búsqueda de herramientas tanto documentales como estéticas, porque lo que hacía falta era historiarla.

 

“Hemos crecido como un grupo de especialistas que saben interrogar a la imagen para extraer de ella información sobre las relaciones sociales. Por eso considero que este premio habla de un avance significativo de los estudios en foto historia y en general sobre historia visual en México, y es un gusto que esto se aprecie”.

 

Rebeca Monroy, profesora investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, coincide con su colega John Mraz, en que ahora la fotografía es tratada con más respeto, y la investigación sobre su historia y la de quienes la practican en el país ha sufrido una importante transformación con la aparición de monografías producidas por una serie de autores, entre ellos Patricia Massé, Arturo Aguilar, el propio John Mraz, Marianna Figarella, Fernando Aguayo, Alberto del Castillo, Samuel Villela, Blanca Jiménez, Daniel Escorza y Ariel Arnal, por mencionar algunos.

 

Monroy ha contribuido a reivindicar el trabajo de importantes personajes en la historia gráfica mexicana, a través de sus libros: Historias para ver. Enrique Díaz fotorreportero; Ezequiel Carrasco. Entre los nitratos de plata y las balas de bronce; y Ases de la cámara: textos sobre fotografía mexicana, que ahonda en el esfuerzo de Antonio Rodríguez, un ex militante comunista portugués, por hacer posible una muestra que en 1947 dignificó el trabajo de los reporteros gráficos al exhibirse en el Palacio de Bellas Artes. 

 

La historiadora incursionó inicialmente en el INAH como fotógrafa de bienes culturales, de ahí que dice tener “la posibilidad de leer desde el tripié del otro. Leo como historiadora, pero tengo la perspectiva del fotógrafo”.

 

Desde la Escuela Nacional de Antropología e Historia, donde a nivel maestría es responsable de la línea de investigación Historia Social e Imagen, junto con el doctor Alberto del Castillo, con quien a su vez coordina el Seminario La Mirada Documental, Rebeca Monroy concluye que esta línea de trabajo ha comenzado a producir aportaciones sólidas e importantes para la historiografía latinoamericana y mexicana. Se trata de “allanar camino en un área de estudio todavía en desarrollo”.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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